En la serranía se recolectan diferentes variedades que no siendo autóctonas, como la Chardonnay, la Sauvignon Blanc o la Viognier, se han adaptado muy bien. Aunque la gama se puede ampliar a otras variedades, principalmente se trabajan las dos primeras. Las vides se cuidan meticulosamente en viñedos situados a 900 metros y están rodeados de dos Parques Naturales: La sierra de las Nieves y la sierra de Grazalema.
Los colores del vino ronda blanco oscilan entre los más pálidos como el amarillo pajizo, hasta los más dorados. Sus aromas, desde los más frescos y frutales hasta los más secos pasando por balsámicos. De retrogusto siempre equilibrado, su paladar varía entre los jóvenes más ligeros a los envejecidos mas secos, untuosos o complejos.
También son blancos los vinos dulces y vinos espumosos, que cuentan con su categoría propia:
Se practica un prensado directo de la uva tinta evitando la extracción de color. Fermentación alcohólica a bajas temperaturas 15ºc, con un ligero paso por barrica de roble francés.